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Bianca
“Orgullosa de la armonía y las ventajas de vivir en esta sociedad multicultural”

Por razones de trabajo de mi esposo neerlandés fué que en el verano del 2001 emigre de mi país Nicaragua a la ciudad de Almere.  Dos años antes nos habíamos conocimos en el restaurante de mi mamá ubicado en Corinto, puerto internacional de Nicaragua. Entre semana estudiaba en la universidad de Managua y los fines de semana regresaba a casa y ayudaba en la empresa familiar. Un sábado del mes de septiembre mientras trabajaba noté que un par de ojos azul aqua no dejaba de verme. Era un holandés que estaba trabajando en un barco de dragado anclado en el puerto; mi Jeroen! Así inició nuestra linda y especial relación. 

Al inicio teníamos pensado vivir en Nicaragua y trabajar en el restaurante. Pero debido a la situación política y económica del país decidimos mejor emigrar hacia su país, los Países Bajos. El tio de Jeroen, quien vivía en la ciudad de Almere, le recomendó esta ciudad. Para nuestra suerte conseguimos una casa en el barrio Parkwijk. Ya instalados, Jeroen siguió trabajando para la empresa de dragados y yo inicié con el curso de integración y clases de neerlandés. Estos eran en ese entonces obligatorios, gratuitos, con servicio de guardería y pagaban el transporte público.  

El inicio de mi vida en Los Países Bajos fue muy duro para mí y nuestro hijo (2001). Tuve que empezar de cero en un país extraño, sin mi familia, mis amigos, mi comida y las tradiciones y costumbres de Nicaragua.  Asimismo, el hecho de que no hablaba el idioma y que mi esposo por trabajo tenía que estar fuera del país cada 6 semanas. Durante la ausencia de mi marido tenía que enfrentar sola muchos retos tales como eran: el aprender a usar el transporte público, ir al médico, banco o supermercado. Lo que más me dolía era cuando iba a mis cursos y dejaba a mi hijo llorando en la guardería, donde nadie nos entendía el español. El instituto de idioma e integración llamado ROC, fué para para un lugar de apoyo y comprensión debido a la convivencia que tuve con mis compañeros de clase. Todos entendíamos lo que significaba la nostalgia de vivir lejos de nuestra tierra.

Mi primera impresión al llegar a este país fue ver las ciudades sin cables eléctricos colgantes. También es impresionante el orden urbano e infraestructural; por ejemplo las vías que existen sólo para bicicletas, otras exclusivas para el bus y aparte las carreteras y calles para los automóviles. Las distancias son cortas y puedo llegar a todos lados en poco tiempo. El silencio en las calles, casas, comercios que existe fue otra cosa que me sorprendió. No se compara con Nicaragua.

Los primeros 10 años me dediqué al cuidado y formación de mi dos hijos. Para mi era muy importante que aprendieran bien el español así como los valores morales con los que yo crecí. En el 2012 empecé a buscar trabajo, no me importaba si era gratuito o pagado, yo quería integrarme más a la sociedad, mejorar mi neerlandés y desarrollarme personalmente. Por sugerencia de una amiga llegué como voluntaria al Hospital local de Almere haciendo masajes relajantes de mano para los pacientes. Era el primer hospital nacional en implementar tal projecto. Estaba muy contenta con el trabajo ya que no sólo cerca de mi casa sino también me proporcionaba una satisfacción personal por la calidad humana del proyecto. Ahora trabajo con contrato fijo en el mismo hospital como coordinadora de alimentos y eventos. 

Hoy en día Holanda es mi casa y hogar; pero Nicaragua la llevo siempre conmigo através de mis comidas, hospitalidad y alegría. Por ello en casa llevamos ambas culturas; comemos desde el boerenkool (típico neerlandés) hasta el “gallo pinto” (arroz con frijoles rojos, típico de mi país). Lo veo también en los intereses de mis hijos; uno juega el baseball, deporte muy practicado en latinoamérica, mientras que la otra practica el deporte del ‘remo” de origen Europeo y el cual no tenemos en Nicaragua.  Algo que tomé de esta ciudad y lo tomo en serio con mi familia es la clasificación de basura y hacemos todo lo posible para ayudar a mantener limpia nuestra ciudad.

Todas las personas formamos lo que Almere es. Pienso que deberíamos de estar orgullosos de la armonía y las ventajas de vivir en esta sociedad multicultural de la cual sereremos parte de la historia que hoy en día estamos construyendo.
 

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Authors

Fotos, Entrevista y Texto: Lyla Carrillo - van der Kaaden
Revisión de Texto: Babette Rondón
Fotostudio website: www.101studio.nl