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Beatriz
“Una de las primeras impresiones impactantes para nosotros fué la libertad que tenían nuestros hijos de ir y venir solos en bicicleta a la escuela”

Nací en la ciudad Barquisimeto, Estado Lara, ubicada en la zona centro-occidental de Venezuela. También conocida como “la capital musical de Venezuela”  por la gran cantidad de músicos y compositores que han salido de allá. Es también considerada la ciudad de los crepúsculos porque los colores de sus atardeceres son espectaculares.

Estudié en el Pedagógico de Barquisimeto y me gradué de profesora de Inglés.

Después de haber trabajado 2 años en un pueblo donde yo era la única profesora de inglés, obtuve una beca para hacer un postgrado en Lingüística y Didáctica en Francia.

Al finalizar mi estudio, regresé a Caracas Venezuela donde tuve la oportunidad de trabajar como profesora de Inglés Técnico en la Universidad. Conocí a mi esposo, quien es arquitecto y por su trabajo emigramos a Bonaire (Antillas Holandesas) en 1990 .

En ese tiempo,Venezuela tenía convenio de enseñanza de Español con  las islas del Caribe. Así fué como trabajé en el Instituto Venezolano de Cooperación de profesora de español y Coordinadora de las actividades culturales del mismo. Fué una experiencia enriquecedora ya que dí a conocer la cultura y tradiciones de mi país y a la vez compartir la de ellos.

Vivimos en Bonaire 10 años donde mis hijos nacieron. En 1998, cuando mi hijo menor tenía 3 años nos regresamos a Venezuela pero en el 2002 viendo la inestabilidad política del país decidimos emigrar a Los Países Bajos en busca de seguridad y mejor futuro para nuestros hijos.

Llegamos directo de Caracas a Almere. Una ciudad completamente desconocida para mí.  Mi esposo, por sus estudios de arquitectura en los años 70, conocía el proyecto habitacional de Almere el cual era una utopía. Quién se hubiera imaginado que muchos años después estaría viviendo aquí.  Nuestro apartamento se ubicaba en el centro viejo ,en el Bankierbaan, enfrente de la municipalidad. La parte comercial de Almere era sólo lo que estaba entre Mac Donald y la Estación Central. La nueva Biblioteca no existía y tampoco el actual edificio de la municipalidad. Recuerdo que habían alrededor de 170.000 habitantes.

Una de las primeras impresiones impactantes para nosotros fué la libertad que tenían nuestros hijos de ir y venir solos en bicicleta a la escuela. Algo impensable de hacer en Caracas. Otra impresión fuerte fué ver la seriedad con que es recibido Sinterklaas. El Sinterklaas tropical de Bonaire, no va a caballo sino en un auto 4x4 borracho por toda la isla.

No nos costó adaptarnos en Almere, todo es moderno y además no éramos los extranjeros del lugar sino unos extranjeros más. Aquí consigo todo lo que forma parte de nuestra comida como la harina pan con la que hacemos nuestras arepas.

También tengo como hobby trabajar con porcelana fría. Un trabajo delicado y que me da muchas horas de disfrute y satisfacción.

No cambiaría Almere por otra ciudad. Todos hemos hecho de ella, una ciudad multicultural en donde hay aún mucho por hacer. Así como lo dice el slogan de la ciudad: todo es posible en Almere.

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Authors

Fotos, Entrevista y Texto: Lyla Carrillo - van der Kaaden
Revisión de Texto: Babette Rondón
Fotostudio website: www.101studio.nl